Adiós a la industria sin chimeneas

En los últimos años, la sustentabilidad ha ido ganando terreno en la cultura de los negocios. El sector turístico y el hotelero, no son la excepción, ni tampoco pueden quedar al margen de esa tendencia global que cada vez gana más fuerza.

El gremio hotelero tiene un gran desafío por delante, pues el crecimiento promedio de la actividad turística mundial de los últimos tres años, registra niveles por arriba del 4 por ciento, y el número de viajeros en el mundo supera los 1,400 millones por año. Ambas cifras, significan un escenario de luz y sombra en materia de sustentabilidad para este sector, el cual genera ingresos globales por más de 1.5 billones de dólares anuales.

De acuerdo con datos del IBISWorld, de mantener los niveles de crecimiento,  previos a la pandemia, para el año 2050, habrá necesidad de construir 80 mil nuevos hoteles en el mundo para cubrir la demanda de los viajeros.

Como industria, esas cifras pueden ser alagadoras, pero en términos de sustentabilidad, el reto de alojar más huéspedes, construir más hoteles y a la vez reducir el impacto ambiental y la huella de carbono, representan un desafío significativo para un sector que contribuye con el 5 por ciento de las emisiones globales de CO2, y que, de matener su actual ritmo de crecimiento, su contribución de emisiones, podría pasar a ser de más del 11 por ciento para el año 2035.

Durante al menos el último lustro, los principales organismos internacionales de turismo, han comenzando adoptar medidas y prácticas sustentables, aplicables no solo al sector hotelero, si no también, a los destinos turísticos para hacer más integrales los programas de sustentabilidad.

Lo anterior, ha dado paso a diversas certificaciones internacionales, que aplican al sector hotelero, con el objetivo de integrar practicas acordes con el cuidado del medio ambiente, y apegados a los ODS.

No obstante, el Consejo Mundial de Turismo Sustenble (GSTC), ha desarrollado una serie de lineamientos, con el objetivo de que el sector hotelero global, vaya adoptando dichos estándares, ante la necesidad de transitar hacia prácticas más sustentables.

Los países, también han venido elaborando lineamientos y prácticas para otorgar certificaciones locales, con la finalidad de adaptar dichos requerimientos a las comunidades originarias y requerimientos ambientales de cada localidad y región. Todo, ante la necesidad del sector hotelero, de transitar hacia una cultura de desarrollo apegado a los lineamientos de la Agenda 2030.

En el ámbito internacional, predominan distintas certificaciones entre las que destacan el Programa de Certificación Earth Check del GSTC, el Green Key de la Organización Mundial de Turismo y el PNUMA, el LEED que certifica construcciones sustentables, así como la Rainforest Alliance, que trabaja para conservar la biodiversidad, la transformación de las prácticas de uso del suelo, las prácticas empresariales y el comportamiento del viajero.

No obstante, los lineamientos propuestos y desarrollados por el GSTC en general, en globan los aspectos de todas las certificaciones mencionadas y se consideran, como los requerimientos mínimos indispensables que el sector hotelero, debería contemplar en sus prácticas de sostenibilidad.

Sin embargo, a nivel mundial, apenas 14 por ciento de los hoteles, cuenta con una certificación sustentable o ecológica, lo que coloca al sector en una escenario de urgencia para alinear sus objetivos y estrategias de negocios al crecimiento responsable.

En resumen, el sector turístico y especialmente las grandes corporaciones hoteleras, poco a poco comienzan a alinear sus estrategias de negocio basadas y asumiendo como compromiso, los ODS que buscan precisamente, caminar hacia un desarrollo más equilibrado con el medio ambiente.

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