Baterías de Ion-litio, a la vanguardia energética

Las innovaciones tecnológicas siguen impulsando la competitividad de la generación renovable dentro del sector energético. Por un lado, la reducción en costos de los paneles fotovoltaicos es una constante de últimos años, mientras que los grandes fabricantes de aerogeneradores siguen desplegando turbinas con mayores capacidades de generación.

Estos dos elementos, han permitido que año tras año, la generación renovable siga ganando competitividad en comparación con la generación a base de combustibles fósiles. Adicional a estos dos hitos tecnológicos, existe un tercer gran jugador que ha venido a acelerar la transición energética: el almacenamiento de energía a través de baterías Ion-Litio.

Hablar de almacenamiento de energía involucra conocer las diferentes tecnologías existentes, así como entender las diferencias que hay entre ellas. Existen dos parámetros críticos dentro de las diversas tecnologías comercialmente disponibles: potencia a almacenar, así como la duración de descarga de dicha potencia almacenada.

Desde hace varios años, tecnologías mecánicas como el rebombeo hidráulico ha sido orientado para grandes potencias y largas duraciones de descarga, por otro lado, las tecnologías químicas como baterías de plomo-ácido están enfocadas para potencias más pequeñas que serán descargadas en tiempos más cortos. Es importante recalcar que por su costo-beneficio técnico y económico, existen tecnologías exclusivas para una sola aplicación, así como algunas otras que brindan flexibilidad y pueden ser utilizadas en varias aplicaciones.

Si bien existe una variedad comercial de baterías para almacenar energía, las de química Ion-litio llevan la delantera en comparación del resto. Su flexibilidad para almacenar grandes cantidades de energía, así como su alta eficiencia entre carga y descarga, las han colocado como la tecnología de mayor despliegue en años recientes.

Es importante mencionar que adicional a sus beneficios tecnológicos, la caída constante de costos del ion-litio ocasionada por su alta implementación en vehículos híbridos/eléctricos, ha catapultado su implementación en proyectos de energía renovable.

Resulta interesante como mes con mes se pueden observar anuncios de proyectos de baterías de almacenamiento de energía de varios cientos de MW que serán ejecutados para reemplazar centrales “piqueras” de generación o como parte del plan de expansión del sistema de transmisión de algunos países como Alemania, Australia, Francia y Chile. Con estos ejemplos, el mito alrededor de la inviabilidad comercial de las baterías de almacenamiento aplicada a proyectos de gran escala queda completamente descartado.

Desde la perspectiva de México, las baterías de almacenamiento pueden generar varios beneficios a lo largo de toda la cadena energética: generadores, sistema de transmisión y usuarios tanto industriales como residenciales.

Considerando los retos actuales que el país presenta a lo largo de dicha cadena, pareciera que el mayor costo-beneficio que las baterías podrían otorgar se vería reflejado en el sistema de transmisión, que de una manera secundaría, desencadenaría beneficios adicionales tanto a generadores como consumidores.

Por ejemplo, los retos energéticos que tanto Baja California Sur, como la península de Yucatán presentan, podrían ser atacados al incorporar un sistema de baterías de almacenamiento de energía. Pero de esto platicaremos en la próxima entrega.

A %d blogueros les gusta esto: