Contra Reloj Combate a la pobreza

Uno de los temas abordados en la reciente edición del Foro Económico Mundial en Davos, fue el ambiente de inconformidad que se vive en América Latina y que se avivó durante el último trimestre de 2019.

Las manifestaciones fueron abanderadas principalmente por los jóvenes de ocho países que, de manera simultánea, protestaron contra las políticas económicas y sociales de sus gobiernos.

Algunas de las conclusiones reconocidas por los asistentes a las sesiones en Davos, señalan que durante las dos últimas décadas, la economía de los países latinoamericanos, registraron crecimientos económicos que no lograron reducir la brecha social y antes que eso, incrementaron la desigualdad.

Los analistas asistentes a Davos, señalaron la incapacidad de los gobiernos, las élites y los partidos políticos de América Latina para promover la redistribución de la riqueza, lo que abonó en la inconformidad social en la región.

De acuerdo con el índice de Compromiso con la Reducción de la Desigualdad, elaborado por Oxfam, el 10 por ciento de la población más rica de América Latina, concentra el 71 por ciento del total de la riqueza de la región. Esta desigualdad impactó principalmente en los jóvenes que viven en la región, quienes no encuentran oportunidades laborales y en muchos casos, tampoco cuentan con acceso a la educación, ni a los servicios básicos para tener una vida digna.

De acuerdo con el Anuario Estadístico 2018 de la CEPAL, la población total de América Latina es de poco más de 650 millones de personas, en donde 40 por ciento de ellas, vivienda en pobreza o pobreza extrema. El reporte señala, que el 80 por ciento de la población de la región, vive en zonas urbanas en donde se concentra el 34 por ciento de alguna de las dos modalidades de pobreza evaluadas en los países de la zona.

Por género, las mujeres representan el 40.1 por ciento de la población de América Latina que vive bajo alguno de los tipos de pobreza, mientras que los hombres, significan el 39.8 por ciento de las personas que viven bajo esa condición.

Los jóvenes de entre 15 y 24 años de edad que padecen alguna de las dos modalidades de pobreza, representan el 45.6 por ciento de la población, mientras que las personas en el rango de 24 a 35 años edad, que viven bajo esa misma condición, significa el 37.5 por ciento.

El informe de la CEPAL revela que la tasa de desocupación entre los grupos que viven en situación de carencia en la región, es del 59.2 por ciento, mientras que el 44.7 por ciento de las personas que viven en esa condición de pobreza, apenas cuentan con 5 años de educación y en algunos casos, no asisten a la escuela.

Las mujeres son quienes enfrentan el mayor grado de vulnerabilidad en la región, el 28.1 por ciento de ellas, además de no tener trabajo, tampoco perciben ningún tipo de remuneración por las labores que desempeñan, mientras que los hombres en esa misma condición, representa el 13.2 por ciento. Las jóvenes de la zona de entre 15 y 24 años de edad, que se encuentran en fragilidad laboral, significan el 50.6 por ciento.

Las cifras anteriores, marcan la tendencia de los principales rezagos sociales que prevalecen en Latinoamérica, datos que concuerdan con los reportados en 2019 a la ONU en la evaluación de los avances de los ODS en la región.

Los resultados de América Latina dentro del informe de Desarrollo Sostenible 2019 de la ONU, revela un estancamiento en la erradicación del hambre y acceso a la salud, mientras que el combate a la pobreza, permanece como uno de los pendientes apremiantes para los gobiernos, junto con el acceso a la educación.

El atraso total es contundente en la reducción de las desigualdades que derivan en las condiciones para la paz, la justicia y la consolidación de instituciones sólidas.

El contexto anterior, forma parte de uno de los factores que detonaron las protestas de inconformidad social que los países de Latinoamérica vivieron durante el último trimestre de 2019.

Es cierto, las circunstancia políticas y sociales que dieron origen a las manifestaciones de descontento en los países de la región, tienen sus respectivas particularidades. Sin embargo, tanto los datos del índice Oxfam, como los de la CEPAL, así como las cifras del informe de los ODS 2019, revelan rezagos comunes en la oferta de soluciones y poca certidumbre para resarcir las carencias que se presentan en temas como el educativo, laboral y rezagos sociales.

El cumulo de estas circunstancias, establecen un reto para que los gobiernos latinoamericanos, enfoquen sus programas y proyectos para revertir estos rezagos en un marco de tiempo corto, pues durante los siguientes 10 años, los jovenes de hoy, demandarán más servicios y mejores condiciones de vida para ellos y para sus familias.

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