En la antesala de una nueva era geológica

El ritmo de crecimiento de la económica mundial, la producción y la esperanza de vida en los últimos 50 años, no tienen precedentes en la historia de la humanidad.

La población mundial se ha duplicado, la economía se ha globalizado y más de mil millones de personas han salido de la pobreza extrema. La mejoría en el bienestar del ser humano, demanda mayor producción de alimentos, de energía y materiales para la contrucción de vivienda.

El Informe Riesgos Globales (GRR) del Foro Económico Mundial, revela que la clase media mundial es de 3,500 millones de personas y continuará creciendo a ritmo de 160 millones de personas por año. China e India, concentrán el 70% de esa población.

Desafortunadamente, este “progreso” ha tenido un alto costo para los sistemas naturales que sustentan la vida de la Tierra y que son base del sistema de la economía mundial.

De acuerdo con el reporte GRR, la actividad humana ha alterado el 75% de los sistemas de la tierra, el 66% de los ambientes marinos y alrededor del 25% de las especies de plantas y animales, están amenazadas.

La destrucción de manglares, turberas y bosques tropicales para la agricultura y otros usos contribuyen al 13% de las emisiones totales de CO2. La conversión a tierras de cultivo y otros usos, liberan carbono de la vegetación y reduce la capacidad de la Tierra para absorber gases de efecto invernadero.

El informe de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia-Política sobre Servicios de Biodiversidad y Ecosistemas (IPBES), indica que cinco impulsores directos del cambio en la naturaleza han representado más del 90% de la pérdida de la naturaleza en 50 años.

Estos factores son: los patrones actuales de producción y consumo; la dinámica de la población; el comercio; las innovaciones tecnológicas y los modelos actuales de gobernanza.

La gestión y mitigación de estos riesgos, requiere un cambio en el entendimiento del valor de la naturaleza y los costos que genera la degradación del ecosistema en el desarrollo de la economía global.

Las nuevas tecnologías, serán fundamentales para contribuir a generar los estadares globales que le otorguen valores tangibles a los recursos naturales en un contexto en el que se minimiza el uso de éstos.

La economía circular y las nuevas tecnologías, se pueden complementar  para optimizar el uso de insumos, minimizar el desperdicio y realizar el monitoreo de las cadenas de suministro agrícolas e industriales.

No obstante, a medida que la naturaleza se deteriore, las empresas corren más riesgos. El riesgo no solo es reputacional y legal, también es operativo y financiero.

Las soluciones al problema de la pérdida de la naturaleza son complejas, pero a menos que se tomen medidas profundas, los riesgos e impactos acelerarán la llegada de la era geológica del Antropoceno.

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