En la era poscovid, el reto será gestionar un planeta de recursos limitados

¿Es posible extraer todos los recursos naturales que los ecosistemas generan durante un año, antes de terminar el ciclo de los doce meses?

Un reporte publicado por el Banco Mundial y El Pacto Mundial revela que Sí. De hecho, el documento señala que durante 2019, los seres humanos agotamos dichos recursos de supervivencia en siete meses. Es decir, que en los cinco meses restantes, todas las naciones y población mundial, sobreexplotaron sus recursos naturales disponibles para sobrevivir.

Se dice que con el actual nivel de demanda y consumo de recursos naturales, es como si tuviéramos 1.75 planetas, y que de seguir así, para el 2050, necesitaremos los recursos de tres planetas similares a la tierra para subsistir como humanidad.

La pandemia desaceleró de alguna manera la intensidad con la que veníamos extrayendo los recursos naturales, pero la incógnita radica en, si una vez superada la contingencia, ¿volveremos a los niveles de sobrexplotación de recursos que se tenían previo a la crisis sanitaria?

El reporte del Banco Mundial y Pacto Mundial, revela que la “huella material de las naciones, que se refiere a la totalidad de los recursos extraídos para consumo final, se incremento 113 por ciento desde 1990. Dicha variable, ha venido acompañada del incremento de la población y del PIB mundial.

El informe además revela, que la huella material per cápita en 1990, era de 8.1 toneladas métricas de recursos naturales, y para 2017, el volumen se incrementó a 12.2 toneladas métricas por persona. Esto significa, un crecimiento del 50 por ciento.

Los países más avanzados, reportan una mayor “huella material” debido a su nivel de ingresos, la cual se estima, es 13 veces mayor a la de los países en vía de desarrollo. Esto significa que para mantener el nivel de vida de las personas en los países desarrollados, éstos demandan hasta la quinta parte de los recursos naturales de los países atrasados económicamente.

El objetivo 12 de los ODS, tiene entre sus principios, promover una producción y consumo más responsable. Bajo este fundamento, se busca mitigar y revertir los efectos de una sobreexplotación de recursos que representan un desafío para la humanidad en las próximas décadas.

Para ello, las grandes empresas y corporaciones mundiales, jugarán un papel relevante para encaminar sus esfuerzos hacia el uso más eficiente de los recursos mediante la inversión en nuevas tecnologías, la participación en la generación de políticas públicas, pero sobre todo, en la implementación de prácticas y procesos para sustituir energías fósiles por fuentes renovables.

La gran incógnita, es saber si las grandes potencias mundiales, tendrán como prerrogativa el crecimiento de sus economías basadas en prácticas responsables y eficientes, o privilegiaran, el crecimiento por encima de cualquiera de los principios de desarrollo sustentable y de los derechos humanos.  

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