Los contrastes entre el cambio climático y la Joven Thunberg

Revertir los efectos del cambio climático, pasa por hacer una reconversión tecnológica total de todo el modelo y sistema económico mundial.

Por Ismael Jiménez

Para muchos son evidentes los efectos del cambio climático y aunque aún existen voces que desestiman el deterioro ambiental, los datos de la Agencia Internacional de Energía (AEI) y de la NASA, confirman que el planeta se está calendando desde hace 30 años.

El reporte “Global Warming 1.5ºC” que dio a conocer en 2018 el grupo de expertos asesores de la ONU en materia de cambio climático conocido como IPCC (por sus siglas en inglés), menciona que de mantener la tendencia del ascenso de la temperatura planetaria, se podrían alcanzar 1.5ºC más de temperatura entre el año 2030 y 2052.

Es decir, que de acuerdo con los expertos del IPCC, el planeta se estaría calentando medio grado más en los siguientes 15 años, si tomamos en cuenta que del año 2000 a la fecha, la temperatura del planeta pasó de 0.5 a 0.9ºC según datos de la AIE.

En otras palabras, el reclamo airado y despechado de Greta Thunberg en el foro de cambio climático de la ONU, es más que justificado, pese a que existan voces que la critican y descalifican.

Pero más allá de las voces en contra y a favor, es importante señalar que independientemente de que la joven Thunberg tenga o no información más técnica y exacta sobre las causas y efectos del cambio climático, debemos señalar, que poco o nada logramos si dejamos de viajar en avión, o si comemos vegetales en lugar de carne.

Y es que debemos tener en cuenta que muchos de los cambios que se proponen para tomar acciones inmediatas para contener el cambio climático, pasa por la capacidad y voluntad mundial para desarrollar las tecnologías para sustituir el modelo económico actual por otro más amigable con el medio ambiente.

Greta Thunberg también tiene razón al señalar que el problema fundamental del deterioro del medio ambiente, tiene que ver con el dinero, pero no es solamente el capital depredador al que ella hace referencia, si no al de las economías de todas las naciones que contribuyen al calentamiento global.

Es decir, que uno de los principales motores del cambio climático es el consumo, y a nivel mundial, los más de 7 mil millones de seres humanos que habitamos el planeta, consumimos en mayor o menor medida independientemente de que seamos ricos o pobres.

Por supuesto, los países ricos y desarrollados consumen más y generan más emisiones de CO2, pero las naciones pobres también contribuyen con una buena cantidad de contaminantes por la falta de dinero para implementar tecnologías amigables con el medio ambiente.

En pocas palabras, para revertir el calentamiento global se requiere de una reconversión tecnológica mundial al cien porciento de todas las actividades económicas y humanas, empezando por sustituir las energías fósiles y todos los materiales que se utilizan para manufacturar los utensilios, artefactos, accesorios y alimentos que consumimos todos los días.

Llevar acabo una acción de esa magnitud, además de utópica, es prácticamente imposible bajo las condiciones actuales del sistema económico mundial. Ningún gobierno está preparado para esto, ni financiera, ni legislativa, ni socialmente.

Es cierto, existen muchos esfuerzos y tecnologías que están encaminados a disminuir las emisiones directas e indirectas de CO2, pero estos son aislados y los recursos financieros limitados a nivel mundial.

El reto para detener el calentamiento global es monumental y para ello, los activistas como Greta Thunberg deberían exigir la reconversión tecnológica que se requiere para detener el cambio climático. De no implementar tecnologías que sustituyan de una vez por todas las energías fósiles, poco habremos avanzando.

Modificar únicamente nuestros hábitos de manera aislada, hará más lento el proceso para contener el calentamiento global y lo que menos tenemos es tiempo. Si tomamos como base que de acuerdo con el informe del IPCC en veinte años aumentó casi un grado la temperatura del planeta, entonces solo tenemos medio grado antes de llegar al umbral de desastre y este se alcanzaría en los siguientes 15 años. Para ilustrar lo anterior, quisiera terminar con el siguiente ejemplo. La temperatura promedio del cuerpo humano es de 37ºC, cuando un enfermo alcanza 38.5ºC, los médicos determinan que el paciente tiene fiebre y requiere reposo total y cuidados especiales. De esa magnitud son los efectos en el planeta con un grado y medio más de temperatura.

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