Freír alimentos ricos en grasa —como el tocino— en una freidora de aire genera menos compuestos orgánicos volátiles (COV) y menos partículas en suspensión que hacerlo en un sartén con aceite. Esto significa que, además de ser una alternativa práctica y eficiente, este pequeño electrodoméstico puede estar aportando beneficios ambientales y para la calidad del aire en interiores, incluso cuando se preparan alimentos grasos.
En los últimos años, las freidoras de aire han vivido un auge notable y se han convertido en un electrodoméstico básico de las cocinas en el mundo. Parte de su popularidad radica en que consumen menos electricidad que los hornos convencionales, ayudando a reducir el gasto energético en un contexto de precios al alza, sobre todo el Europa. Pero ahora, una nueva investigación suma un beneficio más a la lista.
Menos contaminantes en el aire de tu hogar
Un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Birmingham analizó las emisiones generadas durante la cocción con freidoras de aire y otros métodos tradicionales. Para ello, el equipo utilizó cámaras de calidad del aire diseñadas a medida, capaces de medir compuestos orgánicos volátiles (COV) y partículas en suspensión.
Los COV son sustancias químicas de base carbonada que se liberan a partir de productos cotidianos como pinturas, limpiadores o ciertos materiales, y que suelen concentrarse en espacios cerrados. La cocina, especialmente al freír alimentos, es una de las principales fuentes de estos contaminantes dentro del hogar.
Qué alimentos generan más emisiones
Durante los experimentos, los investigadores emplearon una freidora de aire comercial de 4.7 litros, en la que cocinaron diferentes tipos de alimentos:
- Alimentos congelados fritos
- Alimentos frescos bajos en grasa
- Alimentos frescos con alto contenido graso
Los resultados, publicados en la revista científica ES&T Air de la American Chemical Society, revelaron que los aros de cebolla congelados, el tocino ahumado y el tocino sin ahumar fueron los que generaron mayores emisiones durante la cocción, debido a su alto contenido graso.

Aun así, el dato clave es contundente: freír estos mismos alimentos en aceite produce entre 10 y 100 veces más COV que hacerlo en una freidora de aire.
“Este estudio es el último en demostrar los posibles beneficios para la calidad del aire interior de cocinar con freidoras de aire”, explicó el profesor Christian Pfrang, autor principal del estudio.
Un beneficio ambiental que depende del cuidado
La investigación también advierte un punto importante: la limpieza del electrodoméstico. Los restos de comida y grasa acumulados pueden incrementar la emisión de partículas nocivas.
Incluso después de limpiar la freidora, los científicos detectaron emisiones residuales de COV y partículas ultrafinas cuando se realizó una prueba con la bandeja vacía. En aparatos con más de 70 usos, se observó:
- Un 23 por ciento más de COV asociados a la cocción
- Más del doble de partículas ultrafinas en comparación con freidoras nuevas
Esto se debe a la acumulación de grasa en zonas internas de difícil acceso.
“El uso repetido de las freidoras de aire sin poder limpiar las superficies más inaccesibles puede anular parte de los beneficios para la calidad del aire interior”, señaló Pfrang.
Pequeños cambios, grandes impactos
Aunque las emisiones detectadas no representan un riesgo grave para las familias, el estudio respalda el desarrollo de diseños de freidoras de aire que faciliten una limpieza profunda, permitiendo mantener bajas las emisiones a largo plazo.
En resumen, elegir una freidora de aire no solo puede ayudarte a reducir el consumo de aceite y energía, sino también a mejorar la calidad del aire en tu hogar y disminuir el impacto ambiental de la cocina diaria. Un pequeño gesto cotidiano que, sin notarlo, también suma al cuidado del planeta.
