LAS EMPRESAS VERDES

ISO 14001:2026 impulsa competitividad empresarial

ISO 14001:2026

La gestión ambiental ya incide en la operación diaria de las empresas, en su capacidad para sostener actividades, acceder a mercados y mantener estabilidad financiera, por lo que la Organización Internacional de Normalización (ISO) confirmó la actualización de la norma ISO 14001, cuya próxima versión, ISO 14001:2026, ajusta los criterios de certificación ambiental bajo los que operan las organizaciones.

ISO 14001:2026 inaugura un nuevo punto de referencia para la certificación ambiental a nivel global en las empresas; para Lillian Peregrina, Sales Director, Mexico & LATAM en BSI, el punto de quiebre se dio con la versión 2015 de la norma: “La versión 2015 marcó la transición del cumplimiento normativo al pensamiento basado en riesgos. Debido a ello, hoy permite analizar cómo el entorno externo y el cambio climático afectan directamente la continuidad operativa de las organizaciones”, explica.

Ese cambio de enfoque cambia el papel que juega la certificación dentro de las empresas ya que, bajo esta lógica, la ISO 14001:2026 deja de ser un estándar de sólo cumplimiento y pasa a integrarse en la gestión del riesgo empresarial y la resiliencia operativa.

La trazabilidad ambiental opera como un filtro de acceso en los mercados, bajo una presión sostenida de clientes, inversionistas y reguladores, y certificarse conforme a ISO 14001:2026 es un indicador verificable de preparación, capacidad de adaptación y permanencia dentro de cadenas de valor.

Asimismo, estimaciones del Banco Mundial advierten que los efectos económicos del cambio climático podrían impactar de forma significativa el crecimiento de distintos países en las próximas décadas. En el ámbito corporativo, esto significa mayor exposición a interrupciones operativas, sanciones regulatorias y exigencias de cumplimiento por parte de clientes internacionales.

“El desempeño ambiental ya no puede quedarse en un área técnica, debe presentarse en juntas de consejo como un indicador financiero de riesgo y oportunidad”, señala Peregrina.

Además del impacto directo en la eficiencia operativa, la certificación aporta beneficios financieros adicionales: reducción de primas de seguros por riesgos ambientales, acceso a financiamiento verde y mejores condiciones de crédito, lo que transforma la gestión ambiental en una herramienta de optimización del flujo de caja y acceso a capital más competitivo.

Datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) indican que las empresas con sistemas de gestión ambiental consolidados presentan mejores condiciones de adaptación frente a cambios regulatorios y mayor capacidad para integrarse a mercados internacionales exigentes.

Lejos de representar un costo administrativo, la Norma ISO 14001:2026 puede abordarse como un proyecto con retorno de inversión: “Cuando se gestiona como un proyecto de ingeniería, los ahorros en consumo de energía, agua y materias primas suelen amortizar la inversión en menos de 18 meses”, Además, reduce primas de seguros y facilita el acceso a financiamiento verde”, afirma Peregrina.

Este enfoque suele ser relevante para las organizaciones en el contexto del llamado nearshoring, donde la trazabilidad ambiental ya es un criterio de selección para proveedores: “La certificación funciona como un pasaporte para integrarse a cadenas globales de valor, especialmente en sectores como el automotriz y el aeroespacial, donde el riesgo reputacional y operativo es un factor determinante”, añade.

Sin embargo, la implementación aún enfrenta retos estructurales dentro de las organizaciones, ya que, como lo especifica Andrés Ibarra, BDM Sustainability de BSI en México, uno de los errores más frecuentes es limitar el sistema a un área específica: “Cuando la gestión ambiental se queda en un departamento, pierde capacidad de impacto. Debe integrarse en la operación diaria y en los indicadores de producción”.

A este desafío se suma el uso de modelos genéricos que no responden a la realidad operativa de cada empresa. La ausencia de trazabilidad en la información y la dependencia de registros manuales reducen la capacidad de anticipación.

Peregrina explica que “la certificación pierde valor cuando se convierte en documentación de escritorio. El sistema funciona cuando el operador entiende que su eficiencia impacta directamente en costos, recursos y en la permanencia de la empresa en mercados exigentes”.

En mercados como México y varios países de América Latina, la presión regulatoria coexiste con brechas operativas y alta exposición a disrupciones; en ese sentido, la gestión ambiental incide de forma directa en la viabilidad del negocio. 

En México y algunos países de América Latina, la presión regulatoria convive con brechas operativas y alta exposición a disrupciones, de ahí que la gestión ambiental ya incide en la viabilidad del negocio. Es decir, integrarla en decisiones financieras, productivas y de gobierno corporativo marca una diferencia importante entre operar con margen o enfrentar costos crecientes, restricciones comerciales y pérdida de contratos. 

Postergar la adopción y cumplimiento del sistema de gestión ambiental puede significar mayores costos de transición; en otro orden de ideas, anticiparse permite incorporar desde ahora criterios que serán obligatorios bajo la ISO 14001:2026. Para las empresas u organizaciones certificarse con la nueva versión es tema de permanencia y competitividad.

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