La revolución del almacenamiento de energías renovables

verdes

Escrito por verdes |

Ottana, una localidad italiana situada en la provincia de Nuoro, en Cerdeña, una zona poco […]

energias renovables

Ottana, una localidad italiana situada en la provincia de Nuoro, en Cerdeña, una zona poco probable para la vanguardia tecnológica, se ha convertido en el epicentro de una revolución energética. En este rincón árido y rural, la empresa emergente Energy Dome está implementando una tecnología innovadora de almacenamiento de energía que podría transformar la forma en que enfrentamos el cambio climático.

Energy Dome, con sede en Milán, puso en marcha una planta piloto de almacenamiento de energía que utiliza dióxido de carbono como elemento clave. En este proceso, el CO2 se almacena en un gigantesco globo durante el día, cuando la demanda de electricidad en la isla es baja debido a la abundante luz solar. Luego, durante la noche, este dióxido de carbono se libera para impulsar una turbina y generar electricidad, aprovechando así las horas en que la energía solar no está disponible.

Las baterías de CO2 de Energy Dome se pueden implementar rápidamente en cualquier parte del mundo a menos de la mitad del costo de las instalaciones de almacenamiento de baterías de iones de litio de tamaño similar, y utilizan materiales fácilmente disponibles, como dióxido de carbono, acero y agua. Energy Dome ahora se está preparando para su primera planta a gran escala de 20MW-200MWh.

Esta iniciativa representa un paso importante en la carrera por el almacenamiento de energías renovables, una necesidad crucial para aprovechar al máximo fuentes intermitentes como la solar y la eólica. La inversión en tecnologías de almacenamiento es vista como fundamental para lograr una red eléctrica descarbonizada, como señala Jennifer Granholm, secretaria de Energía de Estados Unidos.

Sin embargo, el desafío radica en encontrar métodos de almacenamiento eficientes y rentables a largo plazo. Mientras que algunas empresas optan por soluciones tradicionales como el bombeo hidroeléctrico y las baterías de iones de litio, otras están explorando enfoques más innovadores, como el uso de dióxido de carbono.

Westinghouse Electric, por ejemplo, está desarrollando una tecnología que emplea CO2 en estado supercrítico para almacenar energía térmica, ofreciendo una alternativa prometedora a los métodos convencionales. Su proyecto en Alaska promete proporcionar energía a miles de hogares de manera más eficiente y económica que las soluciones basadas en litio.

A medida que la demanda de almacenamiento de energía crece y la presión por descarbonizar las redes eléctricas se intensifica, la industria se enfrenta a varios desafíos, entre los que destacan la capacidad limitada que tiene la actual tecnología, donde a pesar de los avances en baterías y almacenamiento a gran escala, la capacidad sigue siendo limitada en comparación con la demanda total de energía. 

Y por otra parte está el alto costo que tienen actualmente las tecnologías de almacenamiento de energía renovable, lo que representa una barrera significativa para su adopción generalizada.