Las condiciones climáticas pueden modificar significativamente el consumo de electricidad de los hogares. Durante los periodos de altas temperaturas, el uso de sistemas de enfriamiento aumenta la demanda energética, mientras que los días nublados o lluviosos reducen la disponibilidad de luz natural.
De acuerdo con estimaciones del Centro Nacional de Control de Energía (CENACE), durante la temporada de mayor calor la demanda eléctrica nacional podría alcanzar 54 mil megavatios (MW), impulsada principalmente por el incremento en el uso de sistemas de enfriamiento.
Ante este escenario, la eficiencia energética adquiere mayor relevancia. Ajustar algunos hábitos cotidianos, aprovechar mejor la luz natural y utilizar tecnologías más eficientes puede contribuir a disminuir consumos innecesarios.
En este contexto, Signify, empresa especializada en iluminación, comparte siete recomendaciones para optimizar el uso de la energía en el hogar.
1. Cambiar focos tradicionales por tecnología LED
La modernización de la iluminación puede ser uno de los primeros pasos para reducir el consumo eléctrico.
De acuerdo con Signify, los focos LED pueden consumir hasta 80 por ciento menos energía que algunas tecnologías de iluminación convencionales y cuentan con una vida útil mayor, lo que también puede reducir la frecuencia de reemplazo y los costos asociados.
2. Aprovechar la luz natural
Abrir cortinas y persianas durante las horas de mayor disponibilidad de luz permite reducir el uso de iluminación artificial.
La Agencia Internacional de Energía (IEA) estima que la iluminación representa aproximadamente 15 por ciento del consumo mundial de electricidad.
Durante los días lluviosos o nublados, cuando la luz natural puede disminuir, una alternativa es concentrar la iluminación únicamente en los espacios que están siendo utilizados.
3. Apagar las luces que no se necesitan
Dejar encendidas las luces de habitaciones o áreas desocupadas genera un consumo que puede evitarse con un hábito sencillo: apagarlas cuando ya no sean necesarias.
Las soluciones de iluminación conectada también permiten programar horarios de encendido y apagado, lo que puede ayudar a automatizar esta práctica y evitar consumos derivados de olvidos.
4. Adaptar la iluminación a cada espacio y momento
No todas las actividades requieren la misma intensidad o tonalidad de luz.
Durante el día, una iluminación más clara puede favorecer actividades que requieren concentración, mientras que al final de la jornada una luz más tenue y cálida puede ser adecuada para espacios destinados al descanso.
Las soluciones conectadas permiten programar estos cambios de acuerdo con las rutinas de cada hogar.
5. Mantener limpias las luminarias
El polvo acumulado en focos y luminarias puede disminuir su capacidad para iluminar adecuadamente los espacios.
Una limpieza periódica permite mantener un mejor aprovechamiento de la iluminación y evitar recurrir innecesariamente a más puntos de luz o a focos de mayor potencia.
6. Automatizar la iluminación de acuerdo con las rutinas
La tecnología de iluminación inteligente permite programar horarios, ajustar la intensidad y establecer rutinas para que las luces funcionen únicamente cuando sean necesarias.
Sistemas de iluminación conectada como WiZ y Philips Hue permiten adaptar estos parámetros a diferentes actividades del día, desde trabajar y estudiar hasta descansar o relajarse.
Además de contribuir a evitar consumos innecesarios, estas herramientas permiten personalizar los ambientes de acuerdo con las necesidades de cada hogar.
“La eficiencia energética comienza con pequeñas decisiones cotidianas. Modernizar la iluminación con tecnología LED, aprovechar la luz natural cuando está disponible y utilizar soluciones que permitan adaptar la iluminación a las necesidades de cada momento son acciones que pueden contribuir al ahorro de energía en los hogares”, afirmó Diana Romero, Market Leader Consumer Mexico & North LATAM de Signify.
7. Reducir el consumo fantasma
Televisores, consolas, cargadores y otros dispositivos pueden continuar consumiendo electricidad cuando permanecen conectados en modo de espera.
Según la IEA, este consumo puede representar hasta 10 por ciento de la electricidad utilizada en los hogares de los países de la OCDE.
Desconectar los equipos cuando no están en uso o utilizar regletas con interruptor puede ayudar a reducir este llamado consumo “fantasma”.
Eficiencia energética frente a los cambios del clima
Las condiciones climáticas representan un desafío adicional para el consumo energético de los hogares. Las altas temperaturas incrementan las necesidades de enfriamiento, mientras que los periodos de lluvia y nubosidad pueden modificar los patrones de uso de la iluminación.
Para Diana Romero, adaptar los hogares a estas condiciones también implica revisar la manera en que se utiliza la energía.
“Adaptar el hogar a las distintas condiciones climáticas también implica hacer un uso más eficiente de la energía. Pequeñas decisiones, como modernizar la iluminación, ajustar su uso a cada momento del día o programar y automatizar su funcionamiento, pueden ayudar a evitar consumos innecesarios, contribuir al ahorro en los hogares y promover un uso más responsable de los recursos energéticos”.
Más allá de incorporar nuevas tecnologías, la eficiencia energética también depende de los hábitos cotidianos. Aprovechar los recursos disponibles, evitar consumos innecesarios y adaptar el uso de la electricidad a las necesidades reales del hogar son acciones que pueden contribuir tanto al ahorro como a un uso más responsable de la energía.
