LAS EMPRESAS VERDES

Toyota apuesta por el hidrógeno para una movilidad sostenible

La transición hacia una movilidad de menores emisiones no parece tener un solo camino. Para Toyota, la descarbonización requiere combinar distintas tecnologías y avanzar a ritmos diferentes según las condiciones de cada mercado. Entre esas alternativas, el hidrógeno ocupa un lugar estratégico.

Con más de tres décadas de desarrollo en tecnologías de electrificación, la automotriz trabaja con cuatro soluciones principales: vehículos híbridos eléctricos (HEV), híbridos conectables (PHEV), eléctricos de batería (BEV) y vehículos eléctricos con celdas de combustible de hidrógeno (FCEV).

A diferencia de un vehículo eléctrico convencional, un FCEV genera su propia electricidad a bordo. La celda de combustible produce energía mediante una reacción electroquímica entre el hidrógeno y el oxígeno presente en el aire. El resultado que sale por el escape es agua, mientras que el abastecimiento se realiza mediante tanques de hidrógeno, en un proceso comparable, en términos de operación, con cargar combustible en un vehículo convencional.

Toyota lleva esta tecnología a la práctica con Mirai, su primer automóvil de celdas de combustible, comercializado actualmente en mercados como Japón, Estados Unidos y algunos países europeos.

México avanza por una ruta diferente

Aunque la tecnología de hidrógeno todavía no está disponible para los vehículos de Toyota en México, la compañía considera que la electrificación debe construirse de acuerdo con las condiciones de cada país. En el mercado mexicano, los híbridos eléctricos se han convertido en una de las alternativas más viables debido a que no requieren una infraestructura de recarga especializada.

Desde la llegada de Prius al país, en 2010, Toyota ha comercializado 245,575 vehículos híbridos eléctricos, contribuyendo, según cifras de la compañía, al ahorro de 1.9 millones de toneladas de CO₂. El volumen equivale a 11 por ciento de las emisiones anuales de la Ciudad de México o al efecto de plantar más de dos millones de árboles.

A esta estrategia se sumó este año la llegada de RAV4 PHEV, el primer vehículo híbrido eléctrico conectable de Toyota en México.

La apuesta, entonces, no consiste en sustituir una tecnología por otra de manera inmediata, sino en construir una transición gradual que combine soluciones. Mientras el hidrógeno continúa desarrollándose como una alternativa dentro de la estrategia global de Toyota hacia la neutralidad de carbono, México avanza con tecnologías que hoy resultan más compatibles con su infraestructura y condiciones de mercado.

Más que una única respuesta tecnológica, la movilidad sostenible plantea un desafío de adaptación: encontrar para cada región las herramientas capaces de reducir emisiones sin perder de vista la infraestructura disponible, las necesidades de los usuarios y el ritmo real de la transición energética.

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