El calor extremo agudiza las sequías en el mundo

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Es posible que muy pocas autoridades globales, a excepción de los científicos por supuesto, hayan […]

Sequías

Es posible que muy pocas autoridades globales, a excepción de los científicos por supuesto, hayan reparado que luego de los récords de temperatura alcanzados en 2023 sobrevendrían las sequías.

Ya en junio del año pasado, la Organización Mundial Meteorológica (OMM) señalaba que el fenómeno de El Niño provocaría altas temperaturas y por consecuencia, sequías en 33 regiones del planeta, el organismo mencionaba que en mayo de 2023 la temperatura de los océanos se había elevado un grado centígrado lo que presagiaba mayores temperaturas y sequías más agudas en comparación con otras épocas estacionales del fenómeno de El Niño.

En los primeros días de enero, la OMM reportó que la temperatura promedio del planeta durante 2023 aumentó 1.45ºC y que, por momentos, rebasó el límite establecido en los acuerdos de Paris de 1.5ºC por arriba de los niveles preindustriales.

La OMM señala en su último reporte que el fenómeno de El Niño, se prologará hasta los primeros días de abril de 2024 lo que vaticina además de altas temperaturas, sequías más severas en todo el mundo.

La crisis del agua

En octubre del año pasado, se reportó la fuerte sequía que estaba viviendo el río Amazonas uno de los más caudalosos del planeta. Autoridades y científicos de Brasil, advirtieron que la deforestación y el cambio climático estaban provocando incendios forestales que ponían en peligro la vida de las personas y las especies que habitan en la región.

De acuerdo con la clasificación del Monitor de Sequías de los Estados Unidos, la crisis del Amazonas alcanzo la categoría de “excepcional” que es la clasificación más alta para una sequía. Pero el río que cruza prácticamente todo Brasil y varios países de Sudamérica, no es el único que comenzó a bajar sus niveles de agua.

Los ríos Éufrates y Tigris en Medio Oriente, dos de los afluentes más caudalosos de la región y del mundo, comenzaron a secarse desde 2022 provocando una severa crisis de agua en los tres países que cruza el afluente. Además del cambio climático, los especialistas hablan que las presas construidas en Turquía, son parte de las causas de la caída del afluente y que provocaron sequías en Siria e Irak.

Europa no está exenta de las sequías, en España, particularmente en Cataluña, se declaro el pasado 2 de febrero una emergencia que afectaría a más de 6 millones de habitantes quienes deberían restringir su consumo a 200 litros de agua diarios por persona. La sequía es la más severa registrada en los últimos años de acuerdo con las autoridades españolas.

En México la situación no es diferente, de acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, las lluvias en el país se redujeron 30 por ciento durante 2023. De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), las presas del país se encuentran en promedio, al 37 por ciento de su capacidad, cifra por de bajo del promedio histórico.

El río Cutzamala el principal afluente que surte de agua a todo el valle de México, se encuentra 39.8 por ciento de su capacidad, la CONAGUA reportó que las precipitaciones mensuales en la cuenca del valle, están por debajo del promedio histórico con un déficit del 99 por ciento.

En Michoacán, el lago de Cuitzeo, el segundo más grande luego del de Chapala, se está secando, el otrora majestuoso cuerpo de agua, ha perdido, de cuerdo con reportes de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, casi 60 por ciento de sus niveles históricos de agua.

Las causas además del cambio climático, son la deforestación y tala indiscriminada de bosques en las zonas altas, así como la construcción de una carretera que segmentó el cuerpo de agua en tres, el cambio del uso del suelo y la actividad agrícola.

Las lluvias registradas en la zona durante 2023, no fueron suficientes para recargar el cuerpo de agua y para este 2024 que se vaticina, será más caluroso, generará grandes tolvaneras y una severa sequía en la región. La OMM señala en su último reporte que las condiciones climáticas podrían ser aún más calurosas si el fenómeno de El Niño se prolonga hasta julio de 2024.