Sistema B México sostiene que el sector empresarial tiene un papel decisivo para acelerar la transición hacia una economía circular. Cada 3 de julio, el Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico pone sobre la mesa una realidad ineludible: la contaminación por plásticos no es únicamente un problema de residuos, sino de cómo se diseñan los productos, los empaques y los modelos de negocio.
De acuerdo con el Inventario Nacional de Fuentes de Contaminación Plástica, elaborado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), México genera alrededor de 5.7 millones de toneladas de residuos plásticos al año. Entre 38 por ciento y 58 por ciento de estos residuos son gestionados de forma inadecuada, lo que incrementa el riesgo de que terminen contaminando ríos, suelos, costas y otros ecosistemas.
A nivel mundial, el PNUMA estima que cada año se producen más de 430 millones de toneladas de plástico, de las cuales más de la mitad corresponde a productos diseñados para un solo uso. Además, cerca de 11 millones de toneladas llegan anualmente a cuerpos de agua.
El diseño, la clave para reducir los residuos plásticos
Para Javier Herrero, director general de Sistema B México, el verdadero desafío no radica únicamente en mejorar la infraestructura para el manejo de residuos.
“El problema no es de infraestructura. Es de diseño. Es fundamental que las empresas apliquen principios de circularidad para reducir los residuos y su impacto en los recursos naturales”, afirmó.
Sistema B México es el aliado nacional del Movimiento B, una iniciativa global integrada por más de 10 mil empresas en 104 países. En México, la organización reúne a 154 Empresas B Certificadas, pertenecientes a 30 industrias y con una fuerza laboral superior a los 20 mil colaboradores.
Uno de los principales diferenciadores del Movimiento B es que impulsa estándares verificables para que las empresas gestionen de manera responsable sus impactos ambientales. A través del Tema de Impacto de Circularidad y Gestión Ambiental, incorporado en los nuevos estándares de certificación de B Lab, las organizaciones deben medir la generación de residuos, el consumo de materiales y el desempeño ambiental de su cadena de suministro, además de implementar estrategias formales para disminuir estos impactos.
Circularidad más allá del reciclaje
El enfoque promovido por Sistema B trasciende el reciclaje tradicional. Los estándares exigen reducir el uso de materiales vírgenes no renovables y diseñar productos que incorporen principios como:
- Disminuir o eliminar los empaques de un solo uso.
- Desarrollar productos con una mayor vida útil.
- Facilitar su reutilización o reciclaje al finalizar su ciclo de vida.
- Integrar criterios ambientales en la selección y evaluación de proveedores.
Empresas B mexicanas ya aplican estos modelos
Diversas Empresas B en México ya han incorporado estos principios dentro de su operación.
Uno de los casos es Hoteles BF, la primera cadena hotelera mexicana certificada como Empresa B, que opera en Ciudad de México, Ixtapa, Zihuatanejo y Cozumel. Como parte de su estrategia de turismo regenerativo, eliminó las botellas de plástico de sus hoteles, instaló estaciones de agua purificada para que los huéspedes reutilicen sus propios recipientes y estableció criterios para eliminar plásticos de un solo uso entre sus proveedores.
Otro ejemplo es Rayito de Luna, empresa fundada en Ciudad de México dedicada a la fabricación de productos de higiene y cuidado personal con ingredientes 100 por ciento naturales, de los cuales 95 por ciento proviene de pequeños productores mexicanos. La compañía implementó un sistema de envases retornables de vidrio y aluminio que pueden reutilizarse hasta 100 ocasiones mediante un proceso de recolección, limpieza, esterilización y reincorporación al mercado.
Consumidores impulsan el cambio hacia envases sustentables
La demanda por productos más sostenibles continúa creciendo. Según la Tercera Encuesta de Hábitos de Reciclaje de Plástico 2025, elaborada por Vida Circular y Consulta Mitofsky, 76.7 por ciento de los mexicanos estaría dispuesto a pagar más por envases sustentables, aunque actualmente solo 19.4 por ciento elige un producto considerando este criterio.
Para Sistema B México, esta diferencia representa una oportunidad para que las empresas adopten modelos circulares y obtengan una ventaja competitiva antes de que nuevas regulaciones establezcan condiciones obligatorias para toda la industria.
“Los consumidores ya están listos. El rezago está en la oferta”, señaló Javier Herrero.
México avanza hacia una mayor responsabilidad empresarial
México participa actualmente en las negociaciones del Tratado Global de Plásticos de la ONU, que busca fortalecer la responsabilidad extendida del productor. Este mecanismo plantea que las empresas asuman la responsabilidad sobre el ciclo completo de vida de sus empaques, desde su diseño hasta su disposición final.
Ante este escenario, Sistema B considera que las compañías deben comenzar desde ahora a rediseñar empaques, sustituir materiales de alto impacto ambiental, incorporar contenido reciclado postconsumo y desarrollar modelos de reutilización y refill.
Las Empresas B que ya implementan empaques compostables, materiales reciclados y sistemas de reutilización demuestran que la economía circular puede convertirse en una ventaja competitiva, además de responder a consumidores cada vez más exigentes y a regulaciones ambientales en evolución.
En el marco del Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico, Sistema B México hizo un llamado al sector empresarial para acelerar la transición hacia modelos de producción y consumo más sostenibles.
“El desafío del plástico no se resuelve únicamente desde la prohibición. Se resuelve desde el rediseño completo de los sistemas de producción y consumo. La economía circular le permite a las empresas innovar, reducir su huella ambiental y generar valor compartido para sus comunidades y ecosistemas”, concluyó Javier Herrero.
