Todas las empresas dependen de la naturaleza y ejercen una influencia directa o indirecta sobre ella. Sin embargo, el modelo económico dominante ha impulsado el crecimiento global a costa de una pérdida acelerada de biodiversidad, generando hoy un riesgo sistémico crítico para la economía, la estabilidad financiera y el bienestar humano.
Esta es la principal conclusión del nuevo informe histórico publicado por la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), presentado en Mánchester, Reino Unido, y aprobado por los más de 150 gobiernos miembros del organismo.
Empresas y biodiversidad: una relación inevitable
El Informe sobre empresas y biodiversidad subraya que incluso aquellas compañías que no se consideran “basadas en la naturaleza” dependen de ella para operar: desde el acceso al agua y la regulación de ciclos ambientales —como la mitigación de inundaciones— hasta contribuciones no materiales vinculadas al turismo, la educación y los valores culturales.
A pesar de ello, muchas empresas no asumen los costos financieros de sus impactos negativos sobre la biodiversidad y, al mismo tiempo, carecen de mecanismos para generar ingresos a partir de impactos positivos. El informe concluye que las empresas son actores clave para detener y revertir la pérdida de biodiversidad, pero que enfrentan una profunda falta de información sobre sus efectos, dependencias, riesgos y oportunidades.
Un entorno que no favorece el cambio
El documento, elaborado durante tres años por 79 expertos de 35 países, advierte que las condiciones actuales en las que operan las empresas no están alineadas con un futuro justo y sostenible. Incentivos perversos, marcos regulatorios débiles, deficiencias en datos y conocimientos, y modelos de negocio centrados en el consumo creciente de materiales y la rentabilidad de corto plazo siguen perpetuando la degradación de la naturaleza.
En 2023, los flujos financieros públicos y privados con impactos negativos directos sobre la naturaleza alcanzaron 7.3 billones de dólares, mientras que solo 220 mil millones de dólares se destinaron a la conservación y restauración de la biodiversidad, lo que representa apenas 3 por ciento de los incentivos que fomentan prácticas empresariales perjudiciales.
Medir para actuar: el reto de las empresas
Uno de los hallazgos clave del informe es la baja adopción de métodos para medir los impactos y dependencias empresariales respecto a la biodiversidad. Menos de 1 por ciento de las empresas que publican reportes mencionan sus efectos sobre la naturaleza.
La IPBES identifica como principales obstáculos:
- Acceso limitado a datos confiables
- Falta de modelos y escenarios adecuados
- Complejidad y fragmentación de los marcos de medición existentes
Frente a ello, el informe propone un marco integrado que ayuda a las empresas a elegir métodos adecuados según su contexto, considerando tres criterios clave: cobertura, precisión y capacidad de respuesta.
Conocimiento científico, indígena y local
El informe también destaca la importancia de integrar el conocimiento científico con el conocimiento indígena y local. Aunque los pueblos indígenas y las comunidades locales son guardianes clave de la biodiversidad, suelen estar subrepresentados en la toma de decisiones empresariales, a pesar de que el desarrollo industrial amenaza cerca de 60 por ciento de sus territorios a nivel global.
La colaboración respetuosa con estos actores puede traducirse en una mejor gestión de riesgos y en nuevas oportunidades empresariales, además de fortalecer la conservación y el uso sostenible de la naturaleza.
Más de 100 medidas para un cambio real
La IPBES es clara: las empresas no pueden lograr el cambio transformador por sí solas. El informe presenta más de 100 medidas concretas dirigidas a empresas, gobiernos, actores financieros y sociedad civil, agrupadas en cinco ejes fundamentales:
- Marcos políticos, jurídicos y normativos
- Sistemas económicos y financieros
- Valores sociales, normas y cultura
- Tecnología y datos
- Capacidades y conocimiento
Estas acciones buscan crear un entorno propicio que permita alinear la rentabilidad empresarial con la protección de la biodiversidad.
Liderar o desaparecer
“El compromiso con la naturaleza ya no es una opción, es una necesidad”, señala el informe. Las empresas pueden optar por liderar la transición hacia una economía global más sostenible, o mantener modelos que, aunque parezcan rentables a corto plazo, ponen en riesgo su viabilidad futura.
La biodiversidad dejó de ser un tema ambiental periférico para convertirse en un desafío estratégico que hoy se discute en consejos de administración y salas de juntas. Cuidar la naturaleza no solo es una responsabilidad ética: es una condición indispensable para la prosperidad empresarial a largo plazo.
