El gobierno de México anunció que analiza la posibilidad de explotar yacimientos de gas natural no convencional con el objetivo de reducir su dependencia energética del exterior, en un contexto donde cerca de 75 por ciento del gas que consume el país es importado, principalmente desde Estados Unidos.
De acuerdo con información de Associated Press, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló que esta estrategia buscará llevarse a cabo bajo criterios de sostenibilidad, evitando referirse directamente a la técnica de fracturación hidráulica, conocida como fracking.
La mandataria explicó que se conformará un comité técnico que, en un plazo de dos meses, evaluará la viabilidad de implementar métodos menos agresivos, como el uso reducido de químicos y el empleo de agua no potable, además de analizar los costos asociados.
“Se buscará extraer gas de una manera sustentable, que los impactos ambientales se disminuyan al máximo”, indicó.
Actualmente, México se ha consolidado como el mayor importador de gas natural de Estados Unidos, una dependencia que se ha incrementado en los últimos años debido a la sobreexplotación de algunos yacimientos nacionales y a la complejidad de extracción en otros.
El consumo también ha ido en aumento. Tan solo el año pasado, el país registró una demanda récord de 9,100 millones de pies cúbicos diarios, de los cuales aproximadamente 6,800 millones provinieron del exterior. Se estima que esta demanda podría incrementarse hasta en 30 por ciento hacia 2030, impulsada principalmente por la generación de electricidad.
Aunque el actual gobierno ha reiterado su compromiso con el desarrollo de energías renovables, también ha subrayado la necesidad de mantener una base energética sustentada en combustibles fósiles para garantizar la estabilidad del sistema.
En este sentido, Claudia Sheinbaum enfatizó que la prioridad es fortalecer la soberanía energética del país, especialmente en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y crisis energéticas.
La propuesta, sin embargo, podría generar debate. Diversos grupos ambientalistas han cuestionado el uso de gas natural como fuente de energía, al considerar que su expansión podría alejar a México de sus compromisos climáticos y prolongar la dependencia de combustibles fósiles.
El planteamiento del gobierno se da en paralelo a proyectos enfocados en ampliar la infraestructura para la importación y distribución de gas, así como su posible reexportación hacia otros mercados.
En medio de este escenario, el país enfrenta el reto de equilibrar su seguridad energética con los compromisos ambientales y la transición hacia un modelo más sostenible.
