LAS EMPRESAS VERDES

ECOCE impulsa el reciclaje y la economía circular en México

Economía circular

México enfrenta un desafío importante en materia de residuos sólidos urbanos, pero también una oportunidad para recuperar materiales que aún conservan valor y reincorporarlos a nuevos ciclos productivos.

En el país se generan diariamente 139 mil 902 toneladas de residuos sólidos urbanos (RSU), equivalentes a aproximadamente 1.076 kilogramos por habitante al día. Del total, 40 por ciento corresponde a residuos orgánicos, mientras que el resto está compuesto por materiales inorgánicos reciclables y no reciclables.

De acuerdo con los datos presentados por ECOCE, cerca de 79 por ciento de los residuos se envía a sitios de disposición final, entre ellos 238 rellenos sanitarios y mil 643 tiraderos a cielo abierto.

A este escenario se suma una infraestructura limitada para el manejo de residuos, con 113 estaciones de transferencia, 19 plantas de composta y alrededor de 840 centros de acopio formales en el país.

La participación ciudadana también representa un área de oportunidad. Actualmente, solo 10 por ciento de la población clasifica correctamente sus residuos, mientras que apenas 5 por ciento de los municipios cuenta con un manejo integral que incluya recolección, tratamiento y disposición final.

De una economía lineal a una economía circular

Durante su participación en ABASTUR 2026, Montserrat Ramírez, Directora de Operaciones de ECOCE, presentó “De Residuo a Recurso, el futuro del reciclaje”, donde destacó la necesidad de modificar la manera en que se utilizan, separan y recuperan los materiales.

“Durante mucho tiempo hemos entendido el ciclo de los productos como producir, usar y tirar. La economía circular nos invita a cambiar esa lógica: repensar cómo utilizamos los recursos, reducir lo que desechamos a través de un consumo responsable, recuperar los materiales que todavía tienen valor y reincorporarlos a nuevos ciclos productivos”, señaló.

Este cambio implica transitar de un modelo lineal, basado en extraer materias primas, fabricar productos, utilizarlos y desecharlos, hacia uno circular, en el que productos, componentes y materiales permanezcan en uso y conserven su valor durante el mayor tiempo posible.

En este proceso, el reciclaje de envases y empaques constituye una de las herramientas para reducir la cantidad de residuos que llega a los sitios de disposición final, aprovechar recursos naturales y generar empleos vinculados con la recuperación y transformación de materiales.

México avanza en el reciclaje de PET

El reciclaje de PET representa uno de los ejemplos de los resultados que pueden alcanzarse cuando existe una cadena de recuperación integrada por consumidores, recolectores, centros de acopio, recicladores e industria.

De acuerdo con la información presentada por ECOCE, esta industria genera más de 70 mil empleos directos e indirectos, permite recuperar alrededor de la mitad de los envases de PET que llegan al mercado y cuenta con capacidad instalada para atender 81 por ciento de estos envases.

“Estos resultados muestran que cuando construimos una cadena en la que participan consumidores, recolectores, centros de acopio, recicladores e industria, un material que antes podía considerarse un residuo puede convertirse nuevamente en materia prima. El reto ahora es llevar esta lógica a una mayor cantidad de materiales y lograr que la separación sea parte de nuestra vida cotidiana”, explicó Ramírez.

El PET también presenta características relevantes para las estrategias de aprovechamiento de materiales. Según los datos expuestos por ECOCE, frente a otros materiales utilizados para fabricar envases, su producción puede requerir hasta 53 por ciento menos agua y 80 por ciento menos energía, mientras que su ligereza puede representar hasta 70 por ciento menos emisiones de gases de efecto invernadero.

Asimismo, el reciclaje de un kilogramo de envases de PET permite ahorrar un volumen de emisiones equivalente al CO₂ generado por un automóvil durante aproximadamente nueve minutos.

Separar correctamente es el primer paso

Para que los materiales puedan permanecer dentro de los ciclos productivos, la separación debe comenzar desde el lugar donde se generan los residuos. Una clasificación adecuada evita que materiales aprovechables se mezclen con otros desechos y facilita su posterior recuperación.

De manera general, los residuos pueden clasificarse en tres grupos:

Orgánicos: sobras de alimentos, café, té, restos de frutas y verduras, plantas, flores, hojas y ramas.

Inorgánicos reciclables: botellas de PET o PEAD, aluminio, hojalata, cartón, vidrio, multilaminados y empaques plásticos flexibles, como los utilizados para pan de caja, dulces, pastelillos, botanas, pastas y sopas.

Inorgánicos no reciclables: colillas de cigarro, rastrillos, cepillos de dientes, vasos, platos y cubiertos desechables, así como calzado.

“Separar correctamente no debería ser una tarea complicada. Necesitamos que las personas puedan identificar de manera sencilla qué materiales pueden aprovecharse y, sobre todo, que sepan que esa decisión tiene un impacto. Cuando un envase se separa adecuadamente, deja de ser solamente un residuo y puede convertirse en un recurso para un nuevo proceso”, apuntó la Directora de Operaciones de ECOCE.

El sector de la hospitalidad, una oportunidad para impulsar el cambio

La participación de ECOCE en ABASTUR 2026 busca acercar esta visión a uno de los sectores donde la generación y gestión de residuos forma parte de las actividades cotidianas.

Hoteles, restaurantes, cafeterías y otros establecimientos de la industria de la hospitalidad pueden incorporar mejores prácticas de separación y aprovechamiento, además de contribuir a que colaboradores y consumidores adopten estos hábitos.

El desafío, de acuerdo con la organización, consiste en pasar de la información a la acción. Para ello será necesario fortalecer la infraestructura de recuperación, ampliar los espacios de acopio, mejorar los sistemas de gestión y promover una mayor cultura de separación.

La economía circular no comienza cuando un material llega a una planta recicladora. Comienza desde el momento en que una persona decide separarlo correctamente y existen las condiciones para que pueda recuperar su valor y regresar a la economía.

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