Durante el primer trimestre del año, los rituales asociados con la renovación, la prosperidad y el cumplimiento de nuevos propósitos suelen impulsar un mayor interés por la limpieza y el orden en el hogar. Depurar espacios, reorganizar habitaciones o deshacerse de objetos en desuso combina un componente simbólico con una necesidad funcional: iniciar el año en entornos más armónicos, seguros y eficientes.
Sin embargo, para la industria del cuidado del hogar, el desafío va más allá de los picos estacionales. De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria de Productos Cosméticos y del Cuidado del Hogar (CANIPEC), la limpieza debe consolidarse como un hábito cotidiano y no limitarse a momentos específicos del calendario.
Un mercado en crecimiento y hábitos que evolucionan
CANIPEC estima que en 2025 el mercado de productos para el cuidado del hogar alcanzó un valor aproximado de 129 mil millones de pesos, impulsado principalmente por categorías como lavandería, cuidado de superficies, blanqueadores y lavatrastes, que se mantienen entre las más consumidas por los hogares mexicanos.
A este dinamismo se suma la categoría de aromatizantes, que en 2025 representó un valor de 4,222 millones de pesos. Las fragancias agradables y duraderas se han convertido en un elemento clave de la experiencia de limpieza, al conectar con el bienestar emocional y generar entornos más confortables frente a las actividades cotidianas.

“Ya no se trata solo de limpiar, sino de cómo esa experiencia contribuye al bienestar dentro del hogar. La limpieza se ha convertido en un nuevo lenguaje de bienestar”, afirmó Rosa María Sánchez Maldonado, directora general de CANIPEC. Esta evolución ha llevado a la industria a desarrollar fórmulas más concentradas, multifuncionales y eficientes, que optimicen recursos sin sacrificar desempeño ni accesibilidad.
Limpieza y salud: una relación directa
Más allá de lo estético o simbólico, la limpieza del hogar cumple una función esencial en la salud. Un estudio reciente de la UNAM, realizado a partir de muestras de polvo doméstico en 14 entidades del país, reveló que una parte significativa de estas partículas se genera dentro de las propias viviendas.
Entre los elementos detectados se encuentran manganeso, níquel, cobre, zinc, antimonio y plomo, muchos de ellos asociados a materiales de uso cotidiano, lo que refuerza la importancia de mantener rutinas constantes de limpieza.
En este contexto, Sánchez Maldonado subraya que la limpieza diaria es un factor clave para el bienestar físico y emocional. “No debe entenderse solo como una práctica estacional, sino como un componente fundamental de bienestar y responsabilidad diaria. Mantener espacios limpios también implica consumir de manera informada y adoptar hábitos que protejan a las personas y a su entorno”, señala.
Consumo informado y productos más seguros
Una de las principales preocupaciones de los consumidores es el acceso a productos con estándares más estrictos de seguridad química, especialmente en hogares con bebés o mascotas. La demanda de fórmulas más suaves, que reduzcan el riesgo de alergias y prioricen la seguridad, se ha vuelto un criterio decisivo en la elección de productos de limpieza.
Más allá de los rituales de inicio de año, mantener rutinas constantes de limpieza y orden contribuye a mejorar la calidad de vida, reducir riesgos a la salud y fomentar una cultura de consumo más consciente. Para la industria del cuidado del hogar, este cambio de enfoque representa una oportunidad para seguir innovando y acompañar a las familias en la construcción de entornos más seguros, saludables y responsables durante todo el año.
