Los efectos del calor extremo

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Por: María Fernanda Ramírez, Directora General de Comunicación SPREAD El calor extremo, exacerbado por el […]

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Por: María Fernanda Ramírez, Directora General de Comunicación SPREAD

El calor extremo, exacerbado por el cambio climático, se ha convertido en una creciente preocupación global. Las olas de calor, periodos prolongados de temperaturas inusualmente altas, están ocurriendo con mayor frecuencia y severidad en todo el mundo.

Según la NASA, 19 de los 20 años más calurosos registrados han ocurrido desde 2001. Estos eventos extremos no sólo amenazan la salud humana, sino también los ecosistemas y la seguridad alimentaria.

En México, el impacto del calor extremo se está intensificando. Según el Servicio Meteorológico Nacional, en 2020 se registraron 30 olas de calor en diferentes regiones, afectando a millones de personas. Y aunque para este año el Servicio Meteorológico Nacional pronostica sólo cinco olas de calor, en la Ciudad de México, por ejemplo, se ha experimentado un aumento significativo en las temperaturas extremas, con picos que superan los 35 grados Celsius.

Los efectos del calor extremo son diversos y preocupantes. En primer lugar, la salud pública está en riesgo: las altas temperaturas pueden provocar golpes de calor, deshidratación, agotamiento y enfermedades cardiovasculares, especialmente entre los más vulnerables, como los adultos mayores y los niños. En México, las olas de calor se han relacionado con un aumento en las hospitalizaciones y las muertes relacionadas con el clima.

Además, el calor extremo amenaza la seguridad alimentaria y la producción agrícola. Las altas temperaturas pueden dañar los cultivos, reducir la disponibilidad de agua y aumentar la incidencia de plagas y enfermedades en las plantas. En un país como México, donde la agricultura desempeña un papel crucial en la economía y la subsistencia de millones de personas, este impacto es especialmente preocupante.

A nivel mundial, los efectos del calor extremo son igualmente preocupantes. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que entre 2030 y 2050 el cambio climático causará alrededor de 250,000 muertes adicionales por año, debido principalmente a la exposición al calor extremo. Además, el Banco Mundial advierte que el calor extremo podría reducir la productividad laboral en las regiones más afectadas, lo que podría generar pérdidas económicas significativas.

Ante esta realidad, es urgente tomar medidas para mitigar los efectos del calor extremo y el cambio climático. Esto incluye políticas que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero, promuevan la adaptación a los impactos inevitables y protejan a los grupos más vulnerables. En México, se necesitan acciones para mejorar la infraestructura urbana, aumentar la capacidad de respuesta a las emergencias y promover prácticas agrícolas sostenibles.

El calor extremo y las olas de calor son una clara señal de que el cambio climático ya está afectando nuestras vidas de manera tangible. Ignorar este problema sólo aumentará su gravedad y sus consecuencias. Es hora de actuar con determinación y urgencia para enfrentar esta crisis y construir un futuro más resiliente y sostenible para todos.