Polonia sigue apostando por el carbón que ahoga a la ciudad de Gdansk

Escrito por verdes |
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El polvo del carbón afecta la salud y el medio ambiente de los habitantes de Gdansk, una ciudad portuaria de Polonia. Esta situación se debe al aumento de las importaciones de carbón desde países como Kazajistán, Colombia o Indonesia, debido a la escasez de producción nacional y al veto al carbón ruso por la invasión de Ucrania.
Polonia es uno de los países más dependientes del carbón en Europa. Según datos de Eurostat, el 70 por ciento de su electricidad se genera a partir de este combustible fósil, que también se usa para calefacción y otros fines industriales.
Sin embargo, la producción nacional de carbón ha ido disminuyendo en los últimos años por diversos motivos, como el agotamiento de las reservas, los altos costes, la baja competitividad o las protestas sociales y ambientales.
Ante esta situación, Polonia ha tenido que recurrir a las importaciones para cubrir su demanda. Hasta 2022, el principal proveedor era Rusia, pero tras la guerra en Ucrania, Varsovia decidió imponer un embargo al carbón ruso por razones políticas y de seguridad.
Esto obligó a Polonia a buscar otros mercados más lejanos y caros, como Kazajistán, Colombia o Indonesia. Estos países envían su carbón por barco hasta el puerto de Gdansk, el más grande y moderno del país, situado en la costa del mar Báltico.
Grave problema
El problema es que el puerto de Gdansk no está preparado para almacenar y manejar tal cantidad de carbón sin causar molestias y daños a los vecinos. El carbón se apila al aire libre, cerca de zonas residenciales, y se transporta por camiones que circulan las 24 horas del día.
Esto genera una gran cantidad de polvo que se esparce por el aire y se deposita en las casas, los jardines, las calles y los coches. Los residentes se quejan de que tienen que limpiar constantemente sus viviendas y que no pueden abrir las ventanas.
Pero lo peor es el impacto que tiene el polvo del carbón en la salud de las personas. El carbón contiene sustancias tóxicas y cancerígenas, como metales pesados, benceno o dioxinas, que pueden provocar enfermedades respiratorias, cardiovasculares o neurológicas.
Muchos vecinos sufren de asma, bronquitis, enfisema o alergias. También se han reportado casos de dolores de cabeza, irritación de los ojos o la garganta, náuseas o fatiga. Algunos han tenido que mudarse o alejarse temporalmente para recuperar su salud.
Problema global
El polvo del carbón no solo afecta a los habitantes de Gdansk, sino también al planeta. El carbón es el combustible fósil que más contribuye al cambio climático, ya que emite grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2) cuando se quema.
Además, el polvo del carbón también tiene un efecto negativo sobre el clima. Por un lado, reduce la reflexión de la luz solar (albedo) al oscurecer las superficies blancas como la nieve o el hielo. Esto provoca un aumento de la temperatura y una aceleración del deshielo.
Por otro lado, el polvo del carbón puede alterar el ciclo hidrológico al modificar la formación y las propiedades de las nubes. Esto puede afectar a las precipitaciones, la humedad o la radiación solar, con consecuencias para la agricultura, la biodiversidad o la salud humana.
Los habitantes de Gdansk llevan años denunciando el problema del polvo del carbón y exigiendo soluciones a las autoridades locales y nacionales. Han organizado protestas, recogido firmas, presentado quejas y demandas judiciales, y creado asociaciones y plataformas ciudadanas.
Sin embargo, hasta ahora no han obtenido resultados satisfactorios. El gobierno polaco sigue apostando por el carbón como fuente de energía y no tiene planes de abandonarlo a corto plazo. El puerto de Gdansk defiende su actividad económica y niega que sea el responsable de la contaminación.